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lunes, 25 de agosto de 2014

Baldosas por la memoria: más vivos que nunca.

 El domingo 24 de agosto los vecinos de Luján construyeron 9 baldosas por la memoria en la Sociedad de Fomento del Barrio Lanusse. Mientras sonaba de fondo la voz inconfundible de la Negra Sosa, familias, amigos y vecinos, entre mates y encuentros, reconstruyeron la historia que muchos quisieron esconder bajo la alfombra y no pudieron, porque al fin y al cabo, la gente ahí estaba: separando las letras, rellenando bastidores, manchándose las manos, compartiendo una tarde llena de anécdotas. Anécdotas que quedan en la memoria. Que dicen nunca más.
 Mientras las baldosas ya terminadas se secaban, las mejillas no terminaban de hacerlo. Emoción, contención y amor. Abrazos. Besos. Fuerza.
 Las baldosas se colocarán en el lugar elegido para cada compañero, espacio en el que dejarán de ser baldosas y comenzarán a florecer como patrimonio de la ciudad, de los vecinos. Ya no le pertenece sólo a la familia, o a los amigos, será la sociedad la responsable de mantener la memoria activa y colectiva. De no olvidar. De levantar las banderas de la memoria, la verdad y la justicia.

Pedro Nuñez
Hilda Vergara
Arnaldo Bauffa
Dardo Sebastián Dorronzoro
Carlos Alberto Fernández
Juan Carlos Barroso
Graciela Erramuspe
Carlos Durán
Ricardo Palazzo
Raúl Aguirre 
¡PRESENTES!




Por: Daniela Caracuel

Instrucciones para pintar.

Debo anticiparle que no es una tarea fácil. No cualquiera lo logra. Pero confío plenamente en su capacidad.
Primero que nada debe dejar volver al niñx que usted fue. Sáquese ese traje, la corbata ajustada y los zapatos que le producen esos callos dolorosos de los pies. Tire el maletín bien lejos de donde está y, si puede, despéinese un poco. Una vez que se encuentre bajo estas condiciones, elija el objeto sobre el que quiera pintar; puede ser una simple hoja, una madera, una sábana, una pared o hasta su propia mano. Con los dedos pulgar e índice sostenga el pincel -en caso de no conseguir uno, se permitirá el uso de los dedos. Que su mano no controle al pincel, debe ser al revés porque sino fracasará. Cierre los ojos. Ciérrelos. No puede mirar ni un poquito. Ahora, ¿se acuerda de la adrenalina de tirarse del tobogán?¿De la alegría de los recreos? Haga memoria, vamos. De la tristeza del primer día de escuela. De los abrazo interminables... Es el momento en que empieza a deslizar su mano. Mezcle los colores. Puntos. Líneas. Círculos. Espirales. Refléjese en ese pedazo de tela, pared o madera. Continúe hasta que esté usted satisfecho. El tiempo ya no es un problema. Su apariencia tampoco. Tan sólo déjese llevar por el pincel.


Por Daniela Caracuel

(Tarde pero seguro).

martes, 19 de agosto de 2014

San Martín

El pasado Domingo 17 de Agosto se cumplieron 164 años del fallecimiento del Padre de la Patria (por lo menos a mí me gusta identificarlo así), José de San Martin. O San Martín, más simple.
No encontré ningún texto que expresara en su totalidad mis sentimientos hacia este Libertador, por lo cual sentí la necesidad de, en pocas palabras, homenajearlo desde mi lugar de una en cuarenta millones.

De chica mi abuelo solía sentarme en sus piernas y mirando a una ventana que daba a la avenida Santa Fe, cantarme la marcha de San Lorenzo y contarme historias sobre San Martín, las cuales con el tiempo me fui dando cuenta que algunas eran ficticias y otras tenían su grado de ficción.
San Martín es un prócer para todos, pero siempre tuve un leve sentido de pertenencia con él, no se bien por qué, quizás porque era de las pocas cosas, por no decir la única, que compartía con mi abuelo, quien no es mi preferido. Era fanática de sus máximas a Merceditas, varias las sabía de memoria.
Hoy en día ya no son las espadas, el caballo blanco y las historias de granaderos las cosas que me llevan a admirar a San Martín, si no sus fuertes ideales e inquebrantables convicciones. El hecho de que haya dejado su vida en España por liberar a su país de nacimiento (el que había dejado de ser su lugar de residencia desde hacía ya muchos años) del colonialismo.
Por esto, aunque suene un tanto infantil, San Martín, junto a Belgrano, son mis próceres preferidos.

Repetí muchas veces "San Martín", lo que, tal vez, no sea muy enriquecedor para la literatura, pero no encontré sinónimo a la altura de describir semejante personalidad, como lo hace su apellido.




Dudé entre adjuntar el Himno a San Martín o la Marcha de San Lorenzo original pero encontré esta versión hecha por Zamba y me pareció la más linda.


Escrito por Catalina Sarubbi, Corregido por Pilar Camacho

domingo, 22 de junio de 2014

Instrucciones para mirarse al espejo

Está ahí. Siempre, en algún momento, uno topa indefectiblemente con su reflejo. En los primeros meses de vida uno tiene el deber de aprender que ésa persona que se ve en la ventana por la que a nuestra madre le gusta asomarse, es en realidad, una muestra exacta de la mirada que nosotros le estamos depositando.
Con el correr de la vida, uno se da cuenta de las grandes sensaciones que puede llegar a dar este accionar, el objetivo de este instructivo es aumentar esa capacidad.
 El tamaño del espejo debe ser proporcional a la cantidad de partes del cuerpo que uno quiere apreciar, o en su defecto, despreciar. La otra parte fundamental para este acto es la presencia en cuerpo y mente de la persona a reflejar.
 Dependiendo su estado ánimo, debe buscar, al pararse frente al espejo su perfil más favorecedor o humillante. A medida que se adquiere experiencia, verá que se llega a esta posición más rápido.
Es fundamental comenzar depositando la mirada de manera directa frente a los ojos, haciendo el pacto interno de asumir para bien o para mal lo que verá durante los próximos minutos (el tiempo de duración exacto es a gusto del reflejado).
 El recorrido de la mirada comenzará por los hombros y seguirá por el pecho y las axilas. Si el cuerpo está desnudo, es probable que se emplee más tiempo en ésta zona (para chequear si está uno depilado, por ejemplo); caso contrario uno pasará rápido ésta zona para verificar que el sándwich engullido previamente ha hecho efecto en el abdomen. Hay posibilidades de llegar a la promesa vana de comer menos, sobre todo si ve que los asados domingueros del último mes han tomado muy cómodamente un lugar en las caderas. Llegada la mirada a esta parte del cuerpo, los más preocupados por su imagen deberán dar un giro de cintura medio para ver los glúteos. Las piernas llevarán un tiempo más corto, y los pies se pasarán por alto. Al finalizar con lo detalles, se echa un último vistazo general, se da media vuelta y se sigue con la rutina.
Se considera de vital importancia intentar olvidar lo visto frente al espejo y las conclusiones llegadas en esos momentos ya que es posible que con el correr del tiempo uno se de cuenta que todo eso es sumamente fútil.

Pilar Camacho

Instrucciones para mascar chicle

    Sin importar el sabor del mismo, tómelo de su bolsillo. Sáquele el envoltorio y colóqueselo en su boca. Dentro de ella baje y suba su mandíbula. Es muy importante controlar el grado de apertura al mascar, debe ser menor a veinte grados entre el maxilar superior e inferior. Repita rítmicamente estos movimientos hasta lograr una masa homogénea , es decir que los granos de azúcar desaparezcan. Logrado el objetivo, el desafío comenzó. 
      Forme una bola de chicle con la ayuda de su lengua y luego traslade esta justo detrás de sus dientes frontales. Rápidamente deje de mascar. Usa tu lengua para aplanar la bola y formar un círculo chato, podrás necesitar ayuda de tus dientes para aplanarlo. Continua empujando hasta que tu lengua se encuentre cubierta por una capa fina de chicle .¡Pero tenga cuidado! no querrá que ésta traspase el chicle sino deberá comenzar nuevamente el ciclo. Soplé suavemente, sintiendo que el aire comienza a llenar el chicle y estírelo fuera de su boca. Siga soplando hasta que se pinche. Algunos lo llaman bola otros lo llaman globo.


Agustina Suarez


jueves, 19 de junio de 2014

Instrucciones para reír.

Instrucciones para reír.

Desde los cuatro meses,  los seres humanos somos capaces de reír.
Si hablamos de  motivos, los hay  de los más diversos: una mueca, un chiste, algún tropezón,  cosquillas, o simplemente otra risa, ya que  su cualidad principal es ser contagiosa. Puede darse de manera espontánea, en cualquier circunstancia de la vida cotidiana o provocada ya sea por instigadores profesionales de la carcajada (escritores, humoristas, actores de cine y de teatro) o bien por un amigo, un familiar, un compañero de trabajo o cualquier otro aficionado.
Sea cual sea la razón, Comience por  estirar  la boca en forma de media luna, creando unos surcos en la comisura de los labios, luego deje asomar los dientes hasta queden al descubierto.  Acompáñelo  de un balbuceo lúdico, instintivo y llamativo, que poco  a poco va aumentando su intensidad  y lleva a  un  sonido, estridente que puede ser tanto grave como agudo.  Mantenga la posición facial y repita varias veces el “JAJA”,“JIJI”, “JEJE”, o cualquier sonido similar, que haya emitido. Es opcional, después, según el tipo – nerviosa, irónica, carcajada,  malvada, de vergüenza - agregar un movimiento del torso hacia atrás y adelante acompañado de unos manotazos o golpes en los muslos.
 En caso de que la risa sea por nervios o timidez  tendrá que remplazar el desplazamiento del torso y los manotazos por un leve encogimiento de hombros y balbucear suavemente.
Su duración es indeterminada, pero si quiere concluir, enderécese lentamente, afloje los músculos de la cara y respire profundo varias veces.

Dicen los especialistas que el reír alarga la vida, o beneficia a la salud, pero le advierto, tenga cuidado, ningún exceso es bueno, se conocen casos donde personas,  que desprevenidas, – perdonen la  siguiente expresión, pero no hay otra igual de efectiva- se han meado y hasta muerto de risa.

Malena Rosemberg